
Cayeron ante un gran USA
¿Y qué comieron hoy los dominicanos?… ¡Pura burger!
En un trepidante juego entre posiblemente las dos escuadras más poderosas de este Clásico Mundial, como lo son los anfitriones Estados Unidos y la República Dominicana, se vivió un duelo de pitcheo desde el inicio.
El marcador no podía ser más apretado: Estados Unidos venció a la República Dominicana y con ello los eliminó del Clásico Mundial 2026.
El pitcheo es el rey de este deporte y una vez más vuelve a demostrar que, cuando el pitcher está en su punto, no importan los Machado, los Soto, los Tatis Jr., los Guerrero o el que usted me diga. Claro que del otro lado fue exactamente lo mismo; solo que del lado de los del norte conectaron dos cuadrangulares y esa fue, a la postre, la gran diferencia.
La República Dominicana estaba sobrada de soberbia desde que se dio a conocer su súper roster. Sin lugar a dudas, este ha sido uno de los mejores equipos representativos del país caribeño en lo que va de la historia del Clásico Mundial.
Como ellos se han burlado de todos los países a los cuales vencen en torneos como la reciente Serie del Caribe, hoy les preguntamos: ¿qué comieron hoy los dominicanos?… ¡Pura burger!
Ni arepas, ni sushi, ni taquitos mexicanos; hoy les dejaron ir la burger, sin mayonesa ni cátsup.
La soberbia es el peor enemigo del deporte: menospreciar al rival, sentirte superior, pensar que sin jugar —solo con los nombres— ya mereces que te entreguen el trofeo.
Ahí está el resultado y, al final, las caras tristes de Pujols y compañía. Y, por supuesto, no tardarán en salir todos los amarillistas que opinan a toro pasado y que cuestionarán todo a la escuadra dominicana: que si lo dejó demasiado tiempo, que si lo debió sacar, que si faltó alguien, que si el mánager no era el indicado, etcétera.
En verdad fue una final adelantada y, para los amantes del buen béisbol, un juego así de cerrado —donde la presión aumenta en cada pitcheo y donde hasta el último lanzamiento existe la posibilidad de empatar— fue digno de ambas novenas.
Desafortunadamente, alguien tenía que irse a su isla.
Estados Unidos, después de recibir su derrota ante los sorprendentes italianos, vio cómo le movían el tapete y tuvo que poner los pies en la tierra.
Esa bien podría ser la diferencia: los dueños de la pelota pusieron orden y ahora esperan rival, que saldrá entre los italianos y los hermanos venezolanos.
Shalalala, shalalala… ehhhh, good bye.
Un saludo desde el paraíso.
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