
A seguir trabajando y a planear mejor para el que viene.
La nota del día, sin lugar a dudas, es la eliminación de México en el Clásico Mundial de Béisbol ante la poderosa escuadra de Italia, que dicho sea de paso ha vencido en tres ocasiones consecutivas a la novena nacional.
Aunque hay que aclarar que la verdadera sorpresa la dio Italia al apalear a la escuadra de las barras y las estrellas (ni más ni menos que serios candidatos a llevarse el certamen internacional). Así que, después de esa tremenda actuación, no debería sorprender la derrota ante un México sumamente mermado.
Por eso digo que “a toro pasado es fácil hablar”. Es una realidad que las ausencias de varios peloteros mexicanos que estaban presupuestados meses antes del inicio del torneo, y que conforme se fue acercando el evento de repente empezaron a declinar y a cuidar sus propios intereses , algo muy válido y respetable, terminaron pesando factura.
Aquí el único “prieto en el arroz” fue más bien la premura con la que dieron a conocer su ausencia en el roster, lo cual definitivamente mermó la calidad del seleccionado que dirige Benjamín Gil.
Otro factor importante es que muchos de los peloteros no estaban en su mejor versión. Randy Arozarena simplemente no pudo lucir a la ofensiva; Rowdy Téllez tampoco despertó a la hora cero; Joey Meneses se ha visto fuera de forma desde los playoffs de la Liga Arco y tampoco pudo aportar a la hora de la verdad. Y así podríamos enumerar a uno por uno; sin embargo, creo que en realidad fue todo el equipo.
El bullpen, que había lucido colgándole ocho ceros a Estados Unidos, en el juego decisivo falló y ante Italia simple y sencillamente no salió en su noche. El resultado fueron las nueve carreras que, a la postre, nos dieron la estocada final. Insisto: fue todo el equipo.
Ni son tan malos como lucieron ante Italia, ni tampoco son tan buenos como lucieron ante Brasil. Esto, simple y sencillamente, es béisbol y por esos detalles es denominado El Rey de los Deportes.
A estos factores súmele usted las grandes salidas de algunos de los mejores pitchers de las Grandes Ligas, como Paul Skenes (Estados Unidos) y Alan Nolan (Italia), y entenderá que no es ninguna sorpresa la eliminación del equipo nacional.
También puede sumar, en el último juego, los errores en los fundamentos de la defensiva mexicana, el mal corrido de bases y la desesperación en la caja de bateo.
Por eso vuelvo a lo mismo: es fácil hablar a toro pasado.
Pero los que hemos tenido la oportunidad de tomar un bat y adentrarnos en la caja de bateo sabemos lo difícil que es batear, sin importar el nivel en el que juegues. Así que pongámoslo en perspectiva y démosle el respeto que se merecen los dos rivales que acabaron eliminando a México. Y, a la vez, reconozcamos que el equipo nacional luchó y dio lo mejor de sí (con lo que quedó después de las “deserciones”).
Nos volvieron a ilusionar… pero esta vez, vaya que nos quedamos muy lejos.
A seguir trabajando y a planear mejor para el que viene.
Un saludo desde el paraíso.
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